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09mayo

Por ÁNGEL LUIS SUCASAS (Madrid)

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Ricardo Lagos (Santiago de Chile, 1938) es un convencido de que la transformación digital no es una opción, sino una necesidad. El expresidente chileno (2000-2006) continúa la senda que inició en la política, hacer de Chile un país puntero en la dimensión online de su sociedad, a través de su fundación. Con proyectos como Tuconstitucion.cl, una plataforma de debate ciudadano sobre la futura carta magna chilena, Lagos quiere contribuir a una transformación de cómo entendemos la política y el papel que juega la ciudadanía en ella.

Pregunta. ¿Por qué amparar una plataforma online para que los chilenos debatan una futura constitución?

Respuesta. Nosotros acá en la fundación tenemos algunos programas donde buscamos generar espacios de participación de los ciudadanos a través de la red. Yo soy un convencido de que la red va a cambiar las instituciones políticas tal y como las conocemos. Si usted lo piensa bien, en último término la democracia es el resultado de Gutenberg, que inventó la imprenta. Ciento y tantos años después aparece el diario. Y otro siglo más tarde, unos filósofos franceses resolvieron que si los temas públicos son conocidos por la ciudadanía a través del diario, ¿por qué va a resolver los temas públicos el rey con su corte? Se puede argumentar que fue ese adelanto tecnológico lo que implicó ese sistema político que hoy llamamos democracia.

Hasta hoy, la democracia siempre funcionó así: un líder que emite unas opiniones y una ciudadanía que vota. Ahora las redes nos han devuelto la democracia de Pericles en Atenas, donde se juntaban todos los ciudadanos, debatían y decidían en conjunto, porque eran pocos. Entonces, mi pregunta es: ¿Cómo podemos generar instituciones políticas a través de la red? Creo que al plantearnos un debate sobre la constitución chilena, el fondo de la cuestión tenía mucho más que ver con las formas que con el contenido. ¿Hacemos asamblea constituyente, lo hacemos con el congreso actual, lo hacemos con el congreso de las próximas legislativas? Entonces, nos pareció que se podía tener en Tuconstitución.cl una plataforma donde se podía ver reflejado lo que los ciudadanos deseaban en su constitución. Hasta donde yo sé, somos el único país que ha avanzado en plantear una constitución forjada por los ciudadanos.

P. ¿Por qué cree que la ciudadanía está demandando cada vez más estos mecanismos de participación?

R. El ciudadano lo que busca fundamentalmente es ser considerado, que se escuche su punto de vista. La democracia siempre tendrá que ser representativa, usted no tendrá más remedio que elegir a unos líderes que lo representen. Pero el ciudadano tiene una opinión sobre determinados temas que necesita ser escuchada. Por ejemplo, el parlamento uruguayo ha establecido que si hay un determinado número de ciudadanos que pide hacer un plebiscito sobre una ley aprobada por el parlamento, esta ley pueda ser derogada por los ciudadanos.

“Mi pregunta es: ¿Cómo podemos generar instituciones políticas a través de la red?”

P. ¿Es necesario que las mejoras en las condiciones de trabajo y educación vayan en paralelo a estas nuevas herramientas online para lograr ciudadanos más activos?

R. Es indispensable, porque las redes son solo los elementos que permiten participar. Cojamos el ejemplo de Finlandia, que se le suele coger de ejemplo para muchas cosas. A partir de septiembre de 2016, los alumnos de educación primaria básica van a recibir una tableta para aprender a escribir, en vez de un lápiz. Y esta medida la toman porque entienden que, así como el lápiz fue la herramienta durante siglos y siglos ha sido una extensión del ser humano para poder escribir, ahora debe serlo la tableta. Este es un cambio muy fuerte.

Otro ejemplo. En el parlamento de Finlandia hay una web oficial en el que los parlamentarios pueden pedir que determinados proyectos de ley sean consultados a la opinión pública. Es una institución política nueva. Y los ciudadanos pueden lograr que determinados temas sean debatidos en el parlamento cuando un número grande de ciudadanos lo solicitan. Estas dos medidas demuestran que se pueden inventar instituciones políticas para que el ciudadano pueda expresarse sin necesidad de salir a protestar a la plaza.

P. ¿Y quiere realmente el ciudadano hacer el esfuerzo de gobernarse a sí mismo?

R. Bueno, si usted se sienta pensando que va a ser el gobierno el que resuelva solo el cambio climático, el problema de la inmigración, sin pensar que usted puede aportar mucho, esto no funciona. Es como esperar que los problemas cardíacos los resuelva el hospital sin tener en cuenta que dejar de fumar o hacer ejercicio ayuda mucho. El ser humano, individualmente, también debe ser responsable socialmente y no esperar que sus problemas lo resuelvan otros.

“Se pueden inventar instituciones políticas para que el ciudadano pueda expresarse sin necesidad de salir a protestar a la plaza”

P. ¿Por qué se ha llegado tarde en Iberoamérica a la transformación digital y qué debemos hacer para que no se nos pase el tren?

R. Lo fundamental es estar al día desde el punto de vista tecnológico. También hay que tener en cuenta que estas herramientas requieren un esfuerzo económico y muchos países iberoamericanos tienen economías aún propias de estados emergentes o en vías de desarrollo. Tener wifi y 4G para toda la ciudadanía o simplemente un alumbrado eléctrico que llegue a todos estos países, que se espera de aquí a 10 años, implica que hay mucho que avanzar. Pero por otro lado es tan acelerado el cambio… Pensemos en África, pasaron directamente al móvil sin conocer el teléfono fijo.

P. ¿Por qué Chile se sitúa a la cabeza de Latinoamérica en múltiples parámetros —egobernance, penetración de Internet, ecosistema de startups— de esta transformación digital?

R. Hay una cierta toma de conciencia de que esto es un área muy fundamental. Cuando nosotros decidimos, en el año 2000, que las declaraciones tributarias se hicieran por Internet fue un paso gigantesco. Todas las pequeñas y medianas empresas descubrieron que era mejor aprender estas nuevas tecnologías y realizar todas sus operaciones tributarias por Internet. O el programa de bibliotecas públicas con la Fundación Gates, que implicó la presencia de estas instituciones en cada lugar y por lo tanto el acceso online gratuito. Además de la formación a los bibliotecarios para que enseñaran a usar esta herramienta a cualquier ciudadano. En fin, hubo una política de estado que tomó la decisión de querer estar en la vanguardia porque ese era el futuro.

P. Durante su mandato, ¿cuándo se dio cuenta de que esta digitalización de la sociedad era fundamental? ¿Fue un momento fugaz o una suma de pequeñas cosas?

R. Fue una suma. Llamó mucho la atención que en mi primer mensaje para EL PAÍS yo hablara de estas cosas: Internet, nuevas tecnologías, etcétera. He seguido desarrollando el interés en estos ámbitos hasta contemplar lo que ha avanzado hoy en día. Pero considero que aún queda un largo camino por recorrer.

P. ¿Cuáles pueden ser los obstáculos fundamentales que se encuentre Iberoamérica en este camino?

R. Yo creo que en Latinoamérica hay una brecha tecnológica, y también diferencias económicas y sociales, mayor que en otros lugares. Y por lo tanto tiene que haber una política consciente de dar más donde hay menos. Es decir, cómo me aseguro de que estas nuevas tecnologías llegan a todos los lugares. Este me parece un tema fundamental.

“En Latinoamérica hay una brecha tecnológica mayor que en otros lugares”.

P. ¿Es necesario para esto que se ceda parte de la soberanía nacional en favor de una soberanía continental?

R. Es que estas redes permiten precisamente esto. Es la frase tan manida de que estas tecnologías han hecho un mundo mucho más chico, o mejor dicho mucho más acercado. Por lo tanto, podemos avanzar mucho más rápidamente a estos niveles, porque lo que ocurre en un país se sabe instantáneamente por sus vecinos.

Es un tema que va más allá de lo tecnológico, pero no me cabe duda de que en el siglo XXI o se habla con una sola voz como intentan hacer ustedes los europeos, o América Latina a través de sus instituciones, o no se nos escuchará como región. Tenemos 500 millones de latinoamericanos, pero o hacemos un esfuerzo para tener posiciones comunes que nos permitan incidir en la política mundial o caeremos en la irrelevancia.

P. ¿Qué beneficio puede alcanzar el conjunto de Iberoamérica si gestiona en colaboración su transformación digital?

R. Debido al crecimiento de Latinoamérica en los últimos años y a cómo ha golpeado la crisis a la Península Ibérica, estamos teniendo problemas y retos mucho más similares. Las diferencias tan grandes de ayer ahora son menores. Creo que hay una mayor consciencia iberoamericana. América Latina pesa un poquito más en Europa si tiene socios como España y Portugal. Y a lo mejor ustedes pesan un poquito más en el mundo como iberoamericanos con un pie en América Latina.

Admin Prisa
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